miércoles, 24 de febrero de 2010

En los momentos duros quiero yo ver a los toreros con corazón


Opinión publicada en SevillaTaurina. El articulo NO tiene porque ser compartido por el Matador Oliva Soto ni por los representantes de estab web

"...Oliva Soto ha entrado en los carteles del abono de la Maestranza de este año en la corrida que se lidiarán toros del Conde de la Maza, la misma a la que pertenecía aquel maldito novillo 'Avioncito' que también en la Maestranza, el trágico 13 de septiembre de 1992, segó la vida del banderillero Ramón Soto Vargas, tío del matador que nos ocupa, quien ese día tiene la oportunidad de demostrar, no ya su clase, que todos sabemos que la posee, sino también el corazón suficiente como para enfrentarse y formarle un lío a los descendientes de aquel que hace 17 años mató a su tío..."

José Luis Montoya.-

Desde mi atalaya de aficionado de Tercera División a la Fiesta, siempre he tenido presente aquello que se decía de los toreros machos: cuando uno sufre una corná mu gorda, reaparece en la plaza donde se la dieron, se lleva a su primer toro al sitio del percance y allí le hace -o lo intenta- la faena; y al hilo de esta idea le gané hace años una apuesta a mi buen amigo José Francisco Sánchez (padre de la cantante coriana Pastora Soler), en referencia a un torero muy de su gusto... y del mío.

Lo comento por lo de Oliva Soto, que ha entrado en los carteles del abono de la Maestranza de este año en la corrida que se lidiarán toros del Conde de la Maza, la misma a la que pertenecía aquel maldito novillo 'Avioncito' que también en la Maestranza, el trágico 13 de septiembre de 1992, segó la vida del banderillero Ramón Soto Vargas, tío del matador que nos ocupa, coincidencia que ha sido criticada desde algunas tribunas informativas, por supuesto desde la más respetable legitimidad, la misma respetable legitimidad que me permite a mí exponer que la profesión de torero es tan dura y tan llena de dificultades que por eso las figuras ganan lo que ganan, y es de las poquísimas que permiten que quien se mete en ella pueda pasar, en pocos años, de la más carpantosatiesura a la esplendorosa riqueza, por lo que consecuentemente hay que jugársela cuando es de menester, por ejemplo, en casos como el que el 12 de abril se le presenta al torero de Camas, quien ese día tiene la oportunidad de demostrar, no ya su clase, que todos sabemos que la posee, sino también el corazón suficiente como para enfrentarse y formarle un lío a los descendientes de aquel que hace 17 años mató a su tío.

Y comprendo la zozobra de su familia, pues a todas las familias de todos los toreros les gustaría que estos se las vieran con ganado como el que cuida el cantaor 'El Cabrero'; pero lidiar ese tipo de cornúpetas no da para cortijos.

*José Luis Montoya es periodista sevillano. / Publicado en ABC-Sevilla.

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